Críticas a la LOCE

La solicitud de anulación de la Ley Orgánica Constitucional de la Educación de Chile, conocida por sus siglas como LOCE, fue uno de los detonantes de las protestas estudiantiles que se dio a conocer como la Revolución de los Pingüinos y que tuvo lugar en el año 2006.

Críticas a su legitmidaddownload-7

Una de las principales críticas a la LOCE fue que esta ley había sido promulgada por el dictador Augusto Pinochet y se mantuvo prácticamente sin ningún tipo de alteración durante los gobiernos de la concertación y posteriores. En ella, se limitaba el rol del Estado chileno únicamente al de regular la materia y delegaba en instituciones privadas toda la responsabilidad de la educación.

Esto, -por paradójico que suene-, se basó en el principio de “libertad de educación”, desde el punto de vista de la empresa y no de la población chilena, ya que únicamente establecía que el Estado debía velar por la gratuidad de la educación básica. Por lo tanto, quienes no tuvieran los recursos económicos para acceder a la educación no podrían continuar sus estudios ni conseguirían apoyo del Estado para hacerlo.

Críticas a su alcance y propósito

De igual manera, la LOCE limitaba la participación de los estudiantes de todos los niveles en la participación de toma de decisiones vinculadas con los centros de estudio.

Por otra parte, la LOCE no garantizaba la calidad de la educación, ni el interés del Estado en lograrla, ya que dejaba al libre albedrío de cada institución privada, implementar los programas y los planes de estudios que tuvieran a bien implementar, según lo establecía en el artículo 18 la referida ley.

En tanto que el artículo 21 establecía los requisitos realmente básicos que debía cumplir una institución privada para poder funcionar como centro de enseñanza:

  • Contar con un patrocinio, bien sea persona natural o jurídica.
  • Tener el personal docente idóneo.
  • Poseer un local apropiado.
  • Disponer el mobiliario necesario.